Así viven los reyes en Barcelona

27 septiembre, 2015

Panorámica del Palauet Albéniz en las Fiestas de la Mercè. Lo señorial convivía con Food trucks y una se dio el lujo de tomar algo con estas preciosas vistas.

Panorámica del Palauet Albéniz en las Fiestas de la Mercè. Lo señorial convivía con Food trucks y una se dio el lujo de tomar algo con estas preciosas vistas.

En las Fiestas de la Mercè de Barcelona se abrió la entrada a uno de los Palacetes más señoriales y desconocidos por los barceloneses: el Palauet Albéniz. Esta obra arquitectónica rodeada por los Jardines Joan Maragall es la residencia de los Reyes en sus visitas a la ciudad condal. Como lo oís. Y en el mes de septiembre se abrieron parte de sus puertas al público donde pudimos visitar el palacio, admirar sus obras y lujo, pasear por los jardines, comer en food tracks que trajeron del Van Van Market y sentarse en unas idílicas mesitas con parasol para contemplar cómo se vive teniendo la sangre azul.

Situado en la montaña de Montjüic, justo detrás del MNAC, accedemos a los Jardines Joan Maragall con elegantes paseos de árboles, fuentes, esculturas y cascadas de ensueño. El diseño de los jardines se debe a Jean-Claude Nicolas Forestier, arquitecto paisajista francés que trabajó en la urbanización de Montjüic en la Exposición Universal de 1929 y conocido por el Parque de María Luisa en Sevilla o llevar a cabo la nivelación de los Champs de Mars en París. Su obra crea un paraíso escondido en la ciudad que hay que visitar.
Y el Palauet se alza justo en medio de tan impresionante arquitectura paisajística. Ideado para la Exposición Universal de Barcelona de 1929, fue construido por el arquitecto de la casa real Joan Moya como residencia de Alfonso XIII y familia. Por eso el estilo arquitectónico nada tiene que ver con el estilo mediterráneo, no vais a ver ni modernismo ni gótico catalán, pues más bien parece una obra ideada al más puro estilo señorial de Madrid. Por unos instantes se pierde la noción de estar en tierras catalanas y una se deja embriagar por la belleza del entorno. El contraste de las cascadas que custodian el Palacio con las food trucks de Van Van, que han venido a amenizar el hambre y sed de los curiosos, y las mesas y parasoles de colores me recuerdan a las escenas en Versalles que recreó Coixet en el film Maria Antonieta. Hoy la realeza calza converse y come burguers sobre ruedas o crepes de la caravana La Creperie de Mariöne, con colas durante todo el día, por cierto.

Las sorpresas no acaban ahí, pues en la entrada al Palauet descubrimos un cuadro de Salvador Dalí, recreando su particular visión del arca de Noé. También hay tapices de Goya y una gran cúpula acristalada del artista del vidrio Carlos Muñoz de Pablos en la que se recrea una sardana. La visita nos permitió ver los principales salones y salas de descanso e incluso a la gran cocina en sus bajos. Como curiosidad, decir que el nombre viene del compositor Isaac ALbéniz, ya que el Palauet iba a albergar el Museo de la Música, obra que nunca se consumó y a la que sólo ha dado nombre al Palacio.
Este rincón de Montjüic es uno de los tesoros que alberga y que te permiten ser turista en tu propia ciudad, pues en contadas ocasiones está abierto al público. Tan solo es de libre acceso en festividades especiales como la Mercè y depende del protocolo del Ajuntament de Barcelona. Así que estad atentos a próximas visitas porque poder pasar un día y recrearse en los jardines es un lujo real apto para republicanos.

nosotros

Y ahí estamos nosotros, descansando un momento y disfrutando del entorno.